Es una lastima, en Colombia hay ciudades muy bellas y no las conocemos. ¿Por que?, no me vengan con el cuento de que la inseguridad no deja. Con la mano en el corazón tenemos que confesar que no viajamos por pereza o simplemente por que nos hemos “ciudadanizado” (apuesto que esta palabra no existe, mi profesor de español debe estarse revolviendo en la tumba). Para la muestra un botón, ni siquiera conocemos nuestra propia ciudad, yo por ejemplo no recuerdo la última vez que fui a un parque natural, o con más pesar al Jardín Botánico. Pero ayer leí un articulo, con unas fotos realmente llamativas que me dieron mucho en que pensar, principalmente en que estamos dejando que nuestros parques cierren porque gastamos dinero en planes no tan enriquecedores del alma (le apuesto, señor lector, que mínimo este año ha ido una vez a cine a ver una súper producción de Hollywood, no?). El jardín Botánico de Medellín es un tesoro, no solo posee una colección de flora y fauna muy particular sino que también organiza actividades de esparcimiento, como talleres de poesía y de teatro. Así que, por favor, le dejo a usted (si, a usted) la tarea de ir a los parques naturales, de ir a los museos, a si como yo mismo me lo he propuesto.

Nota: Que pena no haber escrito antes, pero digamos que esta no es mi página principal de expresión, pero de ahora en adelante, seguro que se incrementara la frecuencia de mis artículos (si es que tienen el derecho de llamarse así). Gracias a los dos amigos que respondieron por sus comentarios, y los valoro mucho por que creo que ustedes dos son los únicos que han leído este ensayo.

Hasta pronto.